lunes, 19 de noviembre de 2012





WALT WHITMAN (I)







             
                                                       


                                  



                                                          http://youtu.be/mru9JpCk7a8




Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta,
y un grano de arena,
y el huevo del régulo,
son igualmente perfectos,
y que la rana es una obra maestra,
digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar,
los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano,
avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,
supera todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente,
como para hacer dudar,
a seis trillones de infieles.

(Primera parte)
                         


No tengo autor preferido. Pero si me obligasen a escoger, creo que dicho poeta estaría entre los tres primeros de mi lista.
Era un gran amante de los animales, y creo que eso es muy importante porque demuestra su gran sensibilidad. Es también el autor de las pequeñas cosas, que se fija en lo que quizás nadie repara. Y por eso me gusta. Todos sus poemas son pura vida, realidades que muchas veces se tienen delante y de las que se hace caso omiso. Creo que éstos son los GRANDES. Os dejo con un poema que muestra su persona:





Estoy enamorado de cuánto crece al aire libre,
de los hombres que viven entre el ganado,
o de los que paladean el bosque o el océano,
de los constructores de barcos y de los timoneles,
de los hacheros y de los jinetes,
podría comer y dormir con ellos semana tras semana.
Lo más común, vulgar, próximo y simple,
eso soy Yo,
Yo, buscando mi oportunidad, brindándome
para recibir amplia recompensa,
engalanándome para entregar mi ser
al primero que haya de tomarlo,
sin pedir al cielo que descienda cuando yo lo deseo,
esparciéndolo libremente para siempre.
(Versión de León Felipe)





El impresionante WALT WHITMAN nació en West Hills, Suffolk, Nueva York, Estados Unidos, el 31 de Mayo de 1819, y falleció en Camdem, Nueva Jersey, Estados Unidos, el 26 de marzo de 1892.

Era el segundo de nueve hermanos y pasó casi toda su infancia en Brooklyn. Su padre era carpintero y su madre devota de la religión cuáquera. Supongo que muchos de vosotros no sabréis de qué trata esta religión. Yo al menos no lo sabía, y he indagado un poquito. Se trata de una comunidad religiosa fundada en Inglaterra. Se les llamó Quakers ( temblor en ingés) o tembladores, ya que  en sus reuniones era común que temblaran durante el silencio. Sin embargo se trataba de  un temblor interno, que casi no se percibía en el exterior. Aunque no tienen credo oficial y tienen muchas creencias distintas, son considerados una de las Iglesias de Paz históricas.

Trataban de encontrar la verdad y de revivir las experiencias del cristianismo primitivo. Defendían la creencia de que cada persona lleva algo de lo divino dentro de sí, sin necesidad de sacramentos ni sacerdotes. Se puede decir, que en resumidas cuentas, defienden una vida sencilla,  una buena justicia, pacifismo y honradez muy estricta. Para ellos es importante también  que todos los cristianos, incluidas las mujeres, participasen en el misterio de la religión.


Whitman recibió una enseñanza breve y fragmentada. Trabajó en sus comienzos como maestro itinerante, y posteriormente trabajó en una imprenta. Es en este trabajó donde se hará mayor su relación con los libros y donde hace sus primeros pinitos  con el periodismo, integrando la redacción de diarios y revistas de New York, y progresando tanto que llegó a la dirección de los diarios Long Islander y Brooklyn Eagle, en 1846.
El próximo día seguiré hablando de su biografía para no alargarme demasiado.
 





Os dejo con UN PRECIOSO poema. Pasa igual que con Benedetti; no te cansas jamás de leerlo o escucharlo ¡ Espero que os guste!

Qué disfrutéis y  la próxima semana nos vemos de nuevo…



                                         
                                              http://youtu.be/pklg6nVOpIA



NO TE DETENGAS

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas...

(Versión de: Leandro Wolfson)

                                                  
                                                             






domingo, 11 de noviembre de 2012





OTOÑO




En el alto otoño del mar
lleno de niebla y cavidades,
la tierra se extiende y respira,
se le caen al mes las hojas.

(Pablo Neruda,"Testamento de otoño”)

 




Estamos a once, casi doce de Noviembre, y la entrada de  hoy voy a cambiarla un poquito. En lugar de hablar de un autor en  concreto,  vamos a ver diferentes poemas que distintos autores han escrito acerca de esta estación.


Hay quienes piensan que es una estación triste; descienden las temperaturas, la oscuridad se hace más presente, parece que la muerte acecha con más ímpetu…

Pero también los paisajes se vuelven de un tono amarillento con una magia especial, y  hay un hueco para una melancolía que quizás no se tiene en otras estaciones. Y que a veces es necesaria…

Vamos a ver lo que  ha sugeridos a distintos escritores de la estación que nos aleja del verano y se enamora lentamente del  invierno. Quizás la tristeza esté presente, pero también es imprescindible. Al igual que hace falta tener sed para valorar el agua, el desamor para encontrar el amor, el hambre para apreciar los alimentos. Hace falta el otoño.
Creo que todo ocurre por algo, que todo existe por algo y que todas las estaciones tienen su “algo”. Así se ha visto desde tiempos inmemoriales y así se verá cuando ninguno de los que leemos este blog nos encontremos ya presentes; en un mundo donde las hojas siguen cayendo a partir del mes de octubre, donde nuestras pisadas crujen mientras caminamos y donde la oscuridad, envidiosa, le quita protagonismo a la luz.

Así es el otoño. Y así se ha visto por nuestros grandes autores:


El cárdeno otoño
no tiene leyendas
para mí. Los salmos
de las frondas muertas,
jamás he escuchado,
que el viento se lleva.
Yo no sé los salmos
de las hojas secas,
sino el sueño verde
de la amarga tierra.
(Antonio Machado, "Otoño")


                        ♦♦♦♦

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.
(Ángel González, "El otoño se acerca")





Abandonada al lánguido embeleso
que alarga la otoñal melancolía,
tiembla la última rosa que por eso
es más hermosa cuanto más tardía.
[...]
Y en una blanda lentitud, dichosa
con la honda calma que la tarde vierte,
pasa el deshojamiento de la rosa
por las manos tranquilas de la muerte.

(Leopoldo Lugones, "Rosa de otoño")

                        ♦♦♦♦


Aquel verano, delicado y solemne, fue la vida.
Fue la vida el verano, y es ahora
como una tempestad, atormentando
los barcos fantasmales que cruzan la memoria.
[...]
Se muere el mar de otoño
y hay niños que apuñalan las estatuas
y las olas arrastran candelabros, sables rotos.
Alguien que no conozco me persigue llorando
pero sé que el verano fue la vida.

(Felipe Benítez Reyes, "Las sombras del verano")






El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.
( Federico García Lorca, "Alma ausente")

                        ♦♦♦♦


(Belleza del durmiente
que agita imperceptible el mudo pecho
para alzarse después con mayor vida;
como en la primavera los árboles del campo.)
¿Cómo en la primavera...?
No es lo que veo, entonces, trastorno de la muerte
sino el soñar del árbol, que desnuda,
su frente de hojarasca,
y entra así cristalino en la honda noche
que ha de darle más vida.
[...]
Las rotas alas de la noche caen
sobre este vasto campo de ceniza:
huele a carroña humana.
La luz se ha vuelto negra, la tierra
sólo es polvo, llega un viento
muy frío.
Si fuese muerte verdadera la de este bosque de oro
sólo habría dolor
si un hombre contemplara la caída.
Y he llorado la pérdida del mundo
al sentir en mis hombros, y en las ramas
del bosque duradero,
el peso de una sola oscuridad.

( Francisco Brines, "Otoño inglés")

                        ♦♦♦♦

Melancolía
Me siento, a veces, triste
como una tarde del otoño viejo;
de saudades sin nombre,
de penas melancólicas tan lleno...
Mi pensamiento, entonces,
vaga junto a las tumbas de los muertos
y en torno a los cipreses y a los sauces
que, abatidos, se inclinan... Y me acuerdo
de historias tristes, sin poesía... Historias
que tienen casi blancos mis cabellos.

(Manuel Machado, "Melancolía")





Aquí llega el otoño, con su voz de ceniza,
desalentando sueños, cubriendo de hojarasca
las imágenes rotas que el corazón conoce.
(Jon Juaristi, "Cambra de la tardor")

                    ♦♦♦♦

Habernos conocido
un otoño en un tren que iba vacío;
La radiante, aunque cruel
promesa del deseo.
La cicatriz de la melancolía
y el viejo afecto con el que entendemos
los motivos del lobo.
[...]
Los poemas, que son cartas anónimas
escritas desde donde no imaginas
a la misma muchacha que un otoño
conocí en aquel tren que iba vacío.
No vuelven las mujeres con las cuales
cambiabas años de tu soledad
por un fugaz momento de ternura.
Tan ardiente es la vida en el otoño,
que en las horas de angustia no podrás
amar ni a la mujer que ya has perdido
( Joan Margarit, "Cosas en común")


                    ♦♦♦♦

Si no hay conocimientos en las cenizas
dejémoslas caer en la belleza frágil
de este rosal que tiembla en el otoño.
( Francisco Brines, "Despedida al pie de un rosal")

                    ♦♦♦♦

El otoño fue para nosotros un hermano de la primavera, una época de fiesta para recordar las penas y pasadas alegrías del amor. Las hojas que se marchitaban tenían los colores del crepúsculo, solo el pino y el laurel permanecían eternamente verdes. Se demoraban en los aires cálidos las aves migratorias, otras se dispersaban por viñas y huertos y cosechaban alegremente lo que los hombres habian desdeñado. Y la luz celeste corría más sonora desde el cielo abierto; a través de todas las ramas sonreía el sol sagrado, el buen sol, al que nunca nombro sin alegría y agradecimiento, el cual, a menudo, me ha curado con una mirada de mi honda pena y ha purificado mi alma del desaliento y de la preocupación.

Fue en los hermosos días del otoño cuando, medio curado de mi herida, pude volver a acercarme por primera vez a la ventana.  Volví a la vida con mayor serenidad en mis sentidos, y mi alma se había vuelto más atenta. El cielo alentaba sobre mi con su más discreto encanto, y los cálidos rayos del sol descendían dulcemente, como una lluvia florecida. Había en aquella estación del año un espíritu grande, sereno y cariñoso, y la calma de lo completo, la delicia de la madurez en las ramas susurrantes, me envolvieron como la nueva juventud que los antiguos esperaban encontrar en su Elíseo.


( Hiperión, Hölderlin)

                     ♦♦♦♦
 




                                                             
                                                                          

                                                                                                                                                                         Lágrimas de otoño

                                                                                                                                                                   Gotitas en una hoja seca.

                                                                                                                                                                                         Montseny.

                                                                                                                 http://www.flickr.com/photos/hoskillar/4100415969/

                                                                         
Y me atreveré a poner algún poema mío...:




Tus lágrimas caían
como se desploman
las hojas en otoño.

Así se deslizaban,
raudas, suaves.
Mojaban tu rostro
acompañadas de una angustia
ahogada, impenetrable.

Intenté recogerlas, una a una,
y se perdían entre mis  dedos
que solo querían pararlas. No pude.

Hoy  vuelvo a intentarlo.
Y tus lágrimas se deshacen antes
de tocar mis manos.
Será porque el otoño quiere
guardarse para sí tu triste aura.

Dejaré que así sea.
Dejaré que llegue la primavera
y que tus lágrimas sean solo fantasmas
que un día acecharon como lo hace
la expectante sombra.

Dejaré que el otoño emigre
robando las llamas
tristes de tus ojos.

Desearé que regreses, risueña,
que tus ojos
se rían de las volátiles hojas.

Que el otoño se marche
y con él, se vaya  tu tristeza.
Que el otoño abandone…
y vuelvas, y vuelvas a mirarme.








Y mi preferido…





TE RECUERDO COMO ERAS


Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.




(Pablo Neruda. poema 9, veinte poemas de amor y una canción desesperada)

Espero que os haya gustado. Os dejo con el impresionante “El otoño” de Vivaldi; que lo disfrutéis, y que paséis una buena semana!


              
                                                http://youtu.be/U8v12M2mRVM

   




















domingo, 4 de noviembre de 2012




GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER (I)









                                                           http://youtu.be/4C9bnFrq5Ew



Rima IV


No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!


                ♦ ♦ ♦



Es cierto que prácticamente todos los autores han intentando e intentan definir la poesía. Pero todos están de acuerdo en que ésta es muy difícil de definir. Bécquer es especialmente conocido por intentarlo. He encontrado un vídeo muy interesante acerca de lo que han dicho diferentes personajes. Os dejo con él:



                                                 
                                                      http://youtu.be/9z3hdSCC5Ks





                                                  ¿Qué es poesía?





“La pintura es poesía muda; la poesía, pintura ciega”,                                  LEONARDO DA VINCI


“La poesía es como el viento, o como el fuego, o como el mar”,                                 JOSÉ HIERRO


“Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué”,                                 JEAN COCTEAU

“La poesía es el vocablo virgen de todo prejuicio; el verbo creado y creador, la palabra recién nacida”,                                                                                                        VICENTE HUIDOBRO

“La poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano”,
                                                                                                                           CARMEN CONDE

“La poesía le da a la humanidad lo que la historia le niega”,                           SIR FRANCIS BACON

“La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos”,                                                                                       RABINDRANATH       TAGORE

“La poesía es un arma cargada de futuro”,                                                         GABRIEL CELAYA

“La poesía es solo amor, transgrede las prohibiciones, y se atreve a mirar de frente a lo invisible”,                                                                                          ALEJANDRO JODOROWSKY

“La poesía es un intento de aproximación a lo absoluto por medio de los símbolos”,                                                                                                                JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

“La poesía es un eco pidiéndole un baile a una sombra”                                      CARL SANDBURG

“La poesía es más profunda y filosófica que la historia”                                              ARISTÓTELES

“La poesía siempre es lo lejano”                                                             HENRI FRÉDÉRIC-AMIEL

“La poesía son todos los nombres y verbos”                                                  MARIANNE    MORE

“La poesía no es un arte, ni una rama del arte, es siempre algo más”
                                                                                                                       JOSEPH BRODSKY

“La poesía es solo la evidencia de la vida. Si tu vida arde bien, la poesía es solo la  ceniza”                                                                                                             LEONARD COHEN

“La poesía es pensamientos que respiran y palabras que queman”                          THOMAS GRAY

“La poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio”                                                                            FEDERICO GARCÍA LORCA

“La poesía es el recuerdo de los mejores y más felices momentos de los mejores y más felices ingenios”                                                                                                        PERCY B., SHELLEY

“La poesía es la creación rítmica de la belleza con palabras”                              EDGAR ALLAN POE

“La poesía es la revelación de la condición humana y consagración de una experiencia histórica concreta”                                                                                                                                     OCTAVIO PAZ

“La poesía cura las heridas infligidas por la razón”                                                                NOVALIS

“La poesía es la vida destilada”                                                               GWENDOLYN BROOOKS








Vam Gustavo Adolfo Bécquer (Gustavo Adolfo Domínguez Bastida; Sevilla, 1836-Madrid, 1870). Es evidente que aunque no se tengan demasiados conocimientos de literatura todo el mundo ha oído hablar de Becquer. Creo que es uno de los autores que se quedan más presentes cuando se termina de estudiar; no porque sea mejor que otros autores que hemos visto, sino porque sus poemas tienen ese toque pegadizo que hace que se recuerden para siempre muchos de sus fragmentos.

Bécquer nació en una familia de pintores. Quedó huérfano a la corta edad de diez años, trasladándose a la ciudad de Sevilla, donde además de estudiar pintura, al igual que el resto de su familia, estudió humanidades.
Su carrera literaria no fue reconocida desde un comienzo sino que en 1854, cuando se traslada a Madrid, fracasa en el proyecto de escribir una Historia de los templos de España. Sin embargo, ante su primera decepción en el ámbito literario, éste no se rinde. Se dedica al periodismo para poder sobrevivir, y hace adaptaciones  de obras de teatro extranjero junto a su amigo Luis García Luna.
En 1858, mientras está en Sevilla, cae enfermo durante un periodo de unos nueves meses, sin quedar muy claro si se trata de sífilis o tuberculosis. Será entonces cuando publique su primera leyenda, El caudillo de las manos rojas.
En cuánto a sus relaciones amorosas, hay que decir que como casi todos los enamorados en sus versos, mantuvo distintas y difíciles relaciones. Conoce a Julia Espín, que lo abandona en 1860, y que será la causa de los poemas más amargos del poeta. En 1861 se casa con Casta Esteban y el matrimonio tiene tres hijos; sin embargo el infeliz matrimonio le hace refugiarse tanto en su trabajo como en la compañía de su querido hermano Valeriano en las estancias de éste en Toledo para pintar.

Era tal su afecto por éste, que cuando Valeriano muere (1870) Bécquer siente de una manera tan profunda su pérdida que dicen que presintiendo su propia muerte, entrega a su amigo Narciso Campillo sus originales. Parece que su presentimiento fue acertado, pues murió solo tres meses después de la muerte de su hermano




  En cuánto a su obra, citar sus famosas “Rimas” y “Leyendas” en las que nos centraremos en el próximo apartado



Os dejo con Bécquer y su muy conocida definición de poesía.


Que tengáis una buena semana!





¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía?  ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía…eres tú




lunes, 29 de octubre de 2012






ALEJANDRA PIZARNIK (I)




“La soledad es no poder decirla”












La Hija del Insomnio



“Cuando pienso en Alejandra la veo pasar, solitaria, en una de esas enormes burbujas del Bosco donde yacen parejas desnudas, dentro de un mundo tan tenue que sólo por milagro no estalla a cada segundo. Pero la suya es una burbuja nocturna, irisada como una perla negra. Criatura fascinada y fascinante, víctima y maga, ardía en la hoguera y, al mismo tiempo, con esa maldad de la poesía, prendía fuego al mundo circundante, lo hacía arder con una fosforescencia tierna y sombría, que iluminaba su rostro de niña con una sonrisa fantasma. Niña predestinada a ser vista, con los ojos absortos, en la ventana de un caserón ruinoso, en alguna de esas aldeas de la Alquimia del Verbo, entrevistas en el fondo de un lago. Pero aún allí, en la profundidad de los sueños, fue también la extranjera, la extraviada de sí misma. Una desconocida con su mismo rostro avanzaba hacia ella en todo lugar, en todo instante de su existencia terrestre, interrogándola con las preguntas más desgarradoras, planteándole sin cesar sus propios enigmas, el misterio de todo amor y de toda ausencia. Porque Alejandra permaneció siempre en el linde perdido de otra ribera, cuyo eco no dejó nunca de resonar en las zonas de sombra de su ser con la nostalgia de "los verdes paraísos de los amores infantiles".
Pocos seres he conocido tan plenos de fatalidad poética. Extrañamente, todos sus elementos, sus pájaros, sus nubes, su país de huérfana que oculta un secreto desmesurado, su memoria y su pasión se ordenan en dos coordenadas esenciales: el deslumbramiento de la infancia, cuyos poderes sobrevivían en ella, y un permanente sentimiento de muerte, como otro deslumbramiento terrible que la precipitaba al asombro y al terror. Duende desposeído por la caída, cautiva de un reino perdido, sólo podría ver las cosas a la luz de esa exigencia inflexible y sin consuelo. No tenía salvación: no había aprendido a mentirse, a resignarse, a olvidar.
Pero la fascinación de la infancia perdida se convierte en ella, por una oscura mutación que cambia los signos, en la fascinación de la muerte, igualmente deslumbradora una y otra, igualmente plenas de vértigo. Toda su poesía gira en torno a estos dos polos magnéticos, dos solicitaciones extremas que se funden en su voz y le dan, desde sus primeros libros hasta sus últimos textos, un acento inconfundible, una emoción esencial y de una calidad extrañamente perturbadora. En uno de los planos más remotos de su conciencia, una imagen materna, blanca y luminosa, la acoge y la protege, le revela las cosas y los sueños en una unidad total. En el extremo opuesto, una mujer pálida y nocturna, la acoge también con la misma solicitud maternal, con una tenebrosa belleza. Hacia una y otra la hija del insomnio corre con los brazos tendidos.
Ahora que tantas parejas enamoradas escuchan su palabra, ¿qué puede darles ella? No la esperanza ni la calma, sino una exaltación, una apuesta perdida. Un paraíso infantil doblado por el paraíso de la muerte, la aventura del amor y su imposible realidad.
La letra de Alejandra era pequeñita, como un camino de hormigas o un minúsculo collar de granos de arena. Pero ese hilo, con toda su levedad, no se borrará nunca, es uno de los hilos luminosos para entrar y salir del laberinto.


           
                                                                     ♠♠♠


He pensado que antes de hablar un poco de la biografía de Alejandra Pizarnik es más acertado poner este prólogo de Enrique Molina a la re-edición en Botella al Mar de los libros "La última inocencia" y "Las aventuras perdidas" (Buenos Aires, 1976). En él nos podemos hacer una clara idea de cómo la veían las personas que la rodeaban.






                                             http://youtu.be/iy-OJkdZR2Y






EL SILENCIO ES LUZ


El silencio es luz
el canto sabio de la desdicha
emana tiempo primitivo
buscaba la piedra no el pan
un himno inocente no las maldiciones
el conocimiento de mis nombres
para olvidarlos y olvidarme
pero lo que no busqué es el exilio
ni tampoco me dije mentiras
no adoré el sol
pero no esperé esta luz negra
al filo del mediodía.






ALEJANDRA PIZARNIK nació en Buenos Aires, Argentina, el 29 de Abril de 1936 en una familia de inmigrantes judíos, y murió en la misma ciudad, el 25 de Septiembre de 1972. Su obra literaria se acerca al surrealismo y al simbolismo; se trata de una maravillosa poeta y ensayista, cuya obra resultará una de las propuestas más rupturistas y significativas del siglo XX.

Podemos estructurar su producción literaria en tres etapas: una primera en Buenos Aires, en la que se inicia en el mundo literario y empieza su período de aprendizaje. En 1953, Alejandra Pizarnik entra  en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires, cursando en forma intermitente hasta 1957, cuando se cambia a la Escuela de Periodismo. Una segunda, en la que entra en contacto con lo internacional y en la que ya se aprecia la madurez y la apertura a  nuevas perspectivas (París, 1960- 1964).  En 1960 viaja a Francia y reside en París por cuatro años, estudiando Literatura Francesa en La Sorbona, trabajando para la revista "Les Lettres Nouvelles" y haciendo traducciones de autores surrealistas.  Y una tercera  en la que por un lado llega a la plenitud, pero en la que por otra comienza su enfermedad, con sucesivos delirios y obsesiones. En 1965, Alejandra Pizarnik retorna a Buenos Aires (Argentina) y obtiene en 1968 la beca Guggenheim, viajando tiempo después a Nueva York (Estados Unidos) y París (Francia). Entre 1970 y 1972 entra en un estado de depresión muy grave, que la llevó a intentar suicidarse en reiteradas circunstancias, hasta que finalmente es internada en un hospital psiquiátrico (1972), en el que se permite  que los fines  de semana pueda marcharse a su casa. Alejandra Pizarnik se suicida en su departamento con una sobredosis intencional de "Seconal", aprovechando una de sus salidas del hospital. Cuenta solo con treinta y seis años.

La obra de Alejandra Pizarnik se remite mayormente a la poesía, influenciada principalmente por el surrealismo y de característica concisa, temática nocturna y angustiada, transparente y muy elaborada Como ocurre con muchos autores, sus poemas serán reflejo de sus problemas mentales.

¿Cuáles fueron las causas que llevaron a suicidarse a Alejandra? Una vez más se trata de una vida conflictiva, que tuvo lugar desgraciadamente ya desde su infancia. Cuando era muy pequeña tenía graves problemas consigo misma y en su relación con los demás. Se expresaba en un castellano rebelde (al ser hija de inmigrantes rusos), y tenía problemas de dicción que unido a su tartamudez, su acné, su sobrepeso y su tartamudez la llevan a tener una dificultosa adolescencia. En lugar de mejorar con el tiempo, sus problemas se agrandan a medida que van pasando los años. Con grandes trastornos alimenticios comienza a consumir frecuentemente anfetaminas; será seriamente tratada, pero su adicción a  las pastillas la llevarán  al fatal desenlace a una edad muy temprana.





A la espera de la oscuridad

Ese instante que no se olvida
tan vacío devuelto por las sombras
tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
desnudo desnudo de sangre de alas
sin ojos para recordar angustias de antaño
sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
a tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
humedecen las únicas palabras
por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
acurrucado en la cueva del destino
sin manos para decir nunca
sin manos para regalar mariposas
a los niños muertos.


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Os dejo con  algunas de las  frases de Alejandra  Pizarnik que merecen ser citadas:

(¡Qué paséis buena semana!)





“Yo no se de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero creo que mi soledad debería tener alas”



“Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo? Deseaba un silencio perfecto. Por eso hablo.”



“Se ha dicho que el poeta es el gran terapeuta. En ese sentido, el quehacer poético implicaría exorcizar, conjurar y, además, reparar. Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos”



“Recibe este rostro mío, mudo, mendigo. Recibe este amor que te pido. Recibe lo que hay en mí que eres tú”



“No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris”


“La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos”


“Una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo”


“Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto”


“Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste”


“Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.”


“Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz”

“No quiero ir nada más que hasta el fondo"




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